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Crónica del Taller "Narrativa fotográfica"

Por Gabriela Florit

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Narrar es dar forma temporal a un hecho, una puesta de intrigas en un desarrollo que transforma el tiempo humano, que sólo se vuelve tiempo vivido cuando se lo narra.

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La palabra, es lo que convierte la experiencia en historia, resignifica, tiene efecto.

Si la escritura y la reescritura son el fundamento de la medicina narrativa, la fotografía trabaja en su borde: allí donde la experiencia todavía no tiene palabra.

 

La imagen no reescribe, da a reescribir; ofrece una inscripción previa a la palabra, sobre la cual el sujeto puede después hacer su trabajo de retranscripción. 

 

Una de las ideas que atravesó el encuentro con las imágenes es que, en su punto límite, nunca fotografiamos objetos sino palabras: todo lo que se enfoca es recibido por alguien que habla e interpreta, y todo ver es a la vez palabra.

 

Por eso la fotografía, en la clínica, deja de ser una cita de la realidad para convertirse en una historia puesta en escena, una escena en la que el profesional también está implicado y es, a su vez, mirado. 

 

Compartimos la intimidad de estar atravesados de miradas, las hicimos transitar entre imágenes, palabras, confidencias y silencios para finalmente encontrarnos en un escena narrada por una construcción colectiva, donde cada fotografía ocupó un lugar de nuestro decir, un punto, una coma, un subrayado , un acento de nuestra presencia ahí.

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