Arte y Medicina Narrativa: habitar los lenguajes del arte en las prácticas de salud
Por Ignacio Usandivaras
Coordinador de la Comisión de Arte
¿Qué sucede cuando los lenguajes del arte se articulan con el campo de la Medicina Narrativa? Este interrogante abre un territorio que requiere precisar especificidades y, al mismo tiempo, reconocer sus múltiples puntos de contacto con otros abordajes, como la arteterapia y la psicoterapia expresiva.
En diferentes ocasiones me preguntan sobre medicina narrativa: ¿es arteterapia? ¿es una forma de psicoterapia? La respuesta requiere algunos matices. Existen elementos y experiencias que pueden ser comunes, pero no se trata de lo mismo. Pensar estas diferencias permite reconocer la especificidad y la potencia de cada abordaje.
El campo de la arteterapia es amplio y muy rico en sus aplicaciones. En términos generales, propone la utilización de los lenguajes artísticos como medios para la expresión y elaboración de experiencias del sujeto en procesos de la vida que se encuentra atravesando. Por ejemplo, un taller de artes plásticas puede posibilitar que personas que atraviesan procesos de enfermedad expresen y elaboren angustias y temores, favoreciendo la producción de sentido frente a los dilemas existenciales que pueden surgir en el proceso de enfermar.
La Medicina Narrativa, por su parte, se centra en el campo de la comunicación entre quien acompaña en la relación asitencial. Sus finalidades apuntan a fortalecer el vínculo asistencial. La escucha, la conversación y la escritura elaborativa acerca de las experiencias de salud y enfermedad constituyen algunos de los ejes de este abordaje.
Cuando hablamos de Arte en Medicina Narrativa, nos situamos en una zona de articulación con los lenguajes artísticos. Así la literatura, la escritura, la imagen fotográfica, la pintura, el cómic, la poesía, la música, la danza, el teatro entre otros, constituyen los modos de expresión que pueden enriquecer y profundizar las experiencias de encuentro, acompañamiento asistencial.
Esta articulación no tiene necesariamente las mismas finalidades que arteterapia, aunque las fronteras entre ambos campos no son rígidas. Por ejemplo, un integrante de un equipo de cuidados paliativos puede contactar con la producción plástica de un paciente como una forma de conocer aquello que esa persona puede expresar a través de la plástica acerca de su experiencia de enfermedad.
Otro aspecto para destacar de los lenguajes expresivos del arte en Medicina Narrativa es su capacidad de sensibilizar a quienes asisten y acompañan. Las prácticas de salud se encuentran atravesadas por lógicas científicas y técnicas que combinada con la carga asistencial, puede conducir con facilidad a la automatización de las prácticas.
Los lenguajes del arte y el juego pueden abrir otros campos de registro que habitualmente quedan en los márgenes de la experiencia asistencial. Tomar conciencia del propio estado en la relación con el otro a través del juego, la poesía, los textos narrativos, los entornos sonoros o las escenas mínimas, forma parte de esta articulación.
Desde esta perspectiva, el arte no aparece como un simple recurso agregado a la Medicina Narrativa. Constituye, más bien, un modo de profundizar la capacidad narrativa de quienes participan en las prácticas de salud, ampliando las posibilidades de escucha, expresión, percepción y construcción de sentido en el encuentro con el otro.
La Primera Jornada de Arte y Medicina Narrativa de SAMEN, realizada el 11 de septiembre fue una oportunidad para sumergirse en los lenguajes del arte quienes están en al campo asistencial. Como se dice meter el cuerpo en los lenguajes del arte en distintos talleres de danza, escritura, fotografía, literatura, el dibujo del cómic, la acción poética con objetos en los universos sonoros y el teatro espontáneo fueron las puertas de entrada para esta exploración.
La clave de la propuesta de la jornada: no alcanza con hablar acerca de los lenguajes del arte; necesitamos atravesarlos y sumergirnos en ellos para experimentar su potencia. Solo desde esa experiencia podemos comenzar a comprender qué sucede cuando estos lenguajes se encuentran con las narrativas en el campo de la salud, qué nuevas preguntas producen y qué otras formas de encuentro pueden abrir.



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