La lectura de novelas y la formación profesional: Los estudiantes de medicina dicen
Por Elizabeth Gothelf
Miembro de la Comisión Directiva y de la Comisión de Educación Superor de la SAMEN
“… los libros más decisivos y de influencia más duradera son las novelas porque no imponen al lector un dogma que más tarde resulte ser inexacto, ni le enseñan lección alguna que luego deban desaprender. Repiten, reestructuran, esclarecen las lecciones de la vida, nos desvinculan de nosotros mismos obligándonos a familiarizarnos con nuestro prójimo y muestran la trama de la experiencia, no como aparece ante nuestros ojos, sino singularmente transformada toda vez que nuestro ego monstruoso y voraz ha sido momentáneamente suprimido”.
Con este fragmento de un artículo que Robert Louis Stevenson, publicó en The British Weekly, en 1887 (1), solemos iniciar el espacio de lectura de novelas con estudiantes de tercer año de medicina de la Universidad del Hospital Italiano de Buenos Aires, desde el año 2020 y con estudiantes que cursan la práctica final obligatoria en el Instituto Universitario Cemic, desde este año.
Comenzamos a proponer esta actividad como eje de los dispositivos de formación en Medicina Narrativa durante el grado. En el caso de tercer año la incluimos en una materia electiva que dura un cuatrimestre, y en el caso de sexto, es transversal a una serie de seis talleres con frecuencia semanal.
Nos motivó un doble propósito: tomar a los textos literarios como recursos para pensarse a sí mismos, pensar la práctica futura, pensar los vínculos interpersonales; e iniciar a los jóvenes en la experiencia de leer ficción en forma placentera e interpeladora o, ayudar a quiénes ya eran lectores, a recuperar un hábito que van perdiendo a medida que avanzan en la Carrera de Medicina y se enfocan en textos científicos y técnicos.
Cada estudiante elige el libro que lo convoca, entre cinco o seis opciones que les ofrecemos en una parte importante de uno de los encuentros en la que presentamos la sinopsis de nuestra pre selección, y una breve Bio de los autores. Elegimos los libros de acuerdo con los siguientes criterios: que sea literatura que consideramos de buena calidad y que la trama de la historia tenga cierta complejidad, que algunos de los libros remiten a experiencias patobiográficas, que aquellos libros que no refieren directamente a experiencias de enfermedad presenten situaciones de relaciones entre personas que muestran discrepancias entre intenciones y acciones y la incidencia de los determinantes sociales y culturales en los modos de vivir; que haya libros de distinta extensión, escritos por autores de diferentes géneros, geografías y momentos históricos; que los escenarios donde transcurren las historias sean distintos de los contextos familiares para los estudiantes.
Coincidimos con Martín Kohan, escritor argentino y docente con experiencia que ha reflexionado mucho sobre el vínculo de los jóvenes con la lectura, en que las dificultades para convertirse en un buen lector, actualmente, radican en las condiciones contemporáneas de dispersión y la pérdida de concentración, un fenómeno tecnológico y cultural potenciado por el uso de redes, internet, IA, en todo momento y lugar. Por esta razón, pensamos que es fundamental acompañar la construcción de una experiencia de lectura placentera. Entonces, dedicamos parte de un encuentro a crear un clima propicio, con música suave y la consigna de apagar celulares y leer individualmente, en una posición cómoda, un libro en formato físico, durante veinte o treinta minutos. Lo que compartimos en ese momento es un entorno común: mismo tiempo, mismo espacio, pero cada persona se sumerge en su propio ejercicio de lectura. Aún nos asombra comprobar que, para algunos, esta es una vivencia nueva.
Al finalizar la cursada, cada estudiante prepara una charla de no más de siete minutos que se titula “Lo que la lectura de la novela le aporta a mi formación como médico/a”. Reproducimos algunos comentarios:
“A partir de la protagonista de “Las gratitudes” de Delphine De Vigan, me quedé pensando en mi dificultad para empatizar con adultos mayores, de imaginar que alguna vez tuvieron quince…”
“Con Enero de Sara Gallardo, entendí que tengo que aprender a escuchar el miedo de mis pacientes”
“Leyendo más liviano que el aire de Federico Jeanmarie, me puse a pensar sobre la soledad y sobre lo que no sabemos de los pacientes a los que atendemos, por las preguntas que no se nos ocurren hacerles”
Leer historias complejas, quizás no aporte pericia técnica, pero en la medida en que, parafraseando el título del libro ya clásico de J. Bruner, permite ampliar nuestra realidad mental e imaginar mundos posibles aporta, a los futuros profesionales de la salud, un repertorio de imágenes y experiencias vicarias en las que anclar su comprensión de distintos ambientes y subjetividades, y así desarrollar una escucha y una mirada más empáticas.
1. Recuperado por el diario español El País: “Lo que ocurre en nuestro cerebro al leer una novela” https://elpais.com/eps/2021-08-19/lo-que-ocurre-en-nuestro-cerebro-al-leer-una-novela.html?prm
M. Luján Enrique
27/8/26
La Plata, Buenos Aires.





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